Formación

EL MANEJO DEL HI EN CENTROS EDUCATIVOS

El niño y adolescente con HI en la escuela

La presencia de un niño o adolescente con hiperinsulinismo congénito en un centro educativo implica que se establezcan medidas de atención especial, que propicien un control óptimo de la enfermedad y garanticen la seguridad del niño/adolescente.

La atención en la escuela requiere una estrecha coordinación entre la familia, los integrantes de la comunidad educativa (profesores, alumnos y personal no docente), comunidad sanitaria (personal sanitario de los centros de atención primaria de salud y los centros sanitarios de referencia) y las asociaciones o entidades de la comunidad.

La escuela es uno de los ámbitos más importantes para el desarrollo de un niño/adolescente con HI, dado que es donde pasa la mayor parte del día. Por ello, resulta esencial que los distintos miembros de la comunidad educativa tengan conocimientos y habilidades suficientes para proporcionar un entorno escolar seguro.

Para facilitar la atención adecuada en la escuela, es fundamental que todo el personal que se relacione con el niño/adolescente -docente o no docente- cuente con la formación adecuada sobre el HI en general y, particularmente, en la atención a las emergencias o las urgencias que pudieran presentarse.

Los niños y adolescentes con HI deben ser capaces de adquirir progresivamente hábitos de autonomía que les capaciten para manejar su enfermedad en el entorno escolar.

A modo orientativo...

EDUCACIÓN INFANTIL

Lo habitual es que el niño sea incapaz de utilizar el glucómetro o de controlar la enfermedad de  forma autónoma, aunque a partir de los 4 años debería colaborar activamente en el control glucémico.

PRIMARIA

El niño debería estar dispuesto a colaborar en todos los aspectos. A los 8 años muchos niños pueden determinar sus glucemias y sobre los 10 años, algunos pueden administrarse los medicamentos inyectables, requiriendo supervisión en ambos casos.

SECUNDARIA

Los adolescentes deberían ser capaces de monitorizarse los niveles de glucemia y, en ausencia de emergencia, actuar consecuentemente para normalizarla si fuera preciso. A pesar de ello, es recomendable la supervisión de un adulto.

La calidad de vida de los niños/adolescentes con HI depende de un control adecuado de la enfermedad durante las 24 horas del día.

Aunque es muy importante considerarlos y tratarlos igual que al resto de sus compañeros, es preciso adaptar algunas de las normas del centro educativo en relación con el niño o adolescente con hiperinsulinismo congénito.

ALGUNAS DE ELLAS...

Se debe permitir realizar determinaciones de glucemia y comer o beber si fuera preciso, incluso en clase.

Las determinaciones de glucemia baja o la clínica de hipoglucemia deberían ser comunicadas a los padres, puesto que si ocurren frecuentemente podrían ser indicativas de un manejo inadecuado del HI.

Facilitar el cumplimiento de una alimentación adecuada.

Es fundamental que el personal del centro educativo conozca las necesidades de alimentación y respete los horarios de las comidas.

Planificar las clases de educación física.

En especial si las sesiones se salen de lo habitual.

Garantizar un manejo adecuado del HI en todas las actividades del centro.

Tomar las medidas necesarias para que todas las actividades del centro educativo -incluidas las extraescolares- se lleven a cabo con seguridad y con el objetivo de garantizar un manejo adecuado del hiperinsulinismo congénito.

Adaptar la planificación escolar.

Puede ser conveniente adaptar algunas circunstancias como la fecha de los exámenes, horarios de entrada y de salida, etc., a las situaciones que pudieran presentarse relacionadas con la evolución y el seguimiento de la enfermedad (ausencias por motivos de salud relacionados con el HI, revisiones médicas frecuentes, etc.).

Eximir al niño/adolescente con HI de la actividad física cuando lo requiera por motivo de su enfermedad.

En situaciones de hipoglucemia o en episodios en los que el niño se desregula por circunstancias eventuales, se debería evitar la realización de actividad física.