Formación

EL MANEJO DEL HI EN CENTROS EDUCATIVOS

Igual que el resto de nuestro cuerpo, el cerebro necesita energía para poder funcionar correctamente.

Esta energía normalmente se la proporciona la GLUCOSA.

Sobre la insulina

La insulina es una hormona que se produce en el páncreas y ayuda al organismo en el control de la energía disponible.

En una persona sana, se produce una respuesta inmediata de secreción de insulina cuando los niveles de glucosa en sangre se elevan, tras la ingesta de alimentos.

Su objetivo es almacenar reservas energéticas, para su posterior aprovechamiento (cuando se produce una situación de ayuno o de mayor desgaste energético).

El primero de estos <almacenes> de energía es el hígado, que guarda la glucosa en forma de glucógeno. Además, el cuerpo humano también dispone de reservas energéticas en músculos y grasa.

En condiciones normales la cantidad de glucosa en la sangre se mantiene entre 70-150 mg/dl. La hipoglucemia se define como los niveles de glucosa por debajo del valor inferior de este rango.

Cuando los niveles de glucosa en sangre descienden, el cuerpo activa los mecanismos de defensa contra la hipoglucemia. 

En primera instancia, una persona sana libera glucagón -que es la hormona que estimula la conversión del glucógeno almacenado en glucosa, para lanzarla de nuevo al torrente sanguíneo-.

En condiciones normales el cuerpo humano también puede contrarrestar la hipoglucemia rompiendo las grasas para crear una fuente de energía alternativa llamada cuerpos cetónicos.

EL HIPERINSULINISMO CONGÉNITO (HI)

El HI es un conjunto de alteraciones que se caracteriza por una disregulación en el mecanismo de secreción de la insulina. Pese la heterogeneidad del HI, todos los afectados tienen en común que su condición los conduce a episodios recurrentes de hipoglucemia.

En el hiperinsulinismo congénito, la insulina, además de reducir los niveles de glucosa en la sangre, también impide que se utilicen las fuentes de energía alternativas.

Esto significa que el cerebro no dispone de ninguna fuente de energía.

Naturalmente esto no es sostenible, porque igual que un coche no podría funcionar sin combustible, nuestro cerebro tampoco.

Trabajar sin combustible tiene efectos a corto y a largo plazo.

Se ha demostrado que niños expuestos a hipoglucemia continuada sufren cambios en las conexiones de sus cerebros, lo que puede causar daño cerebral irreversible. El daño cerebral causado por la hipoglucemia, puede provocar dificultades en el aprendizaje o convulsiones. De hecho, si la hipoglucemia no se trata puede amenazar la vida del niño/adolescente.

Factores importantes que determinan el pronóstico tras una hipoglucemia son: la duración de la hipoglucemia, la frecuencia con la que ocurre y cómo de bajo sea el nivel de azúcar alcanzado.

Pero aún no se sabe si los bajos niveles de glucosa son los responsables de los diferentes grados de daño cerebral o si la duración de la hipoglucemia es lo más importante.

Aunque cada niño es diferente, el diagnóstico precoz y la rápida corrección de la hipoglucemia son claves.

Para controlar el HI en el centro educativo es fundamental...

Determinar la glucemia varias veces al día a través de la medición de glucosa en una gota de sangre obtenida por punción digital.

Control y planificación del ejercicio físico.

Pautas de alimentación específicas atendiendo a las necesidades nutricionales de cada niño/adolescente y a las características específicas del tipo de HI que tienen.

Administración correcta de la medicación.